sábado, 30 de junio de 2012

MI FAMILIA

BLOG.jpg


A mi amiga Eterna le encanta esta foto y la verdad es que a mi también. En estos momentos esas personitas que están a mi lado, son mi familia. Mis nietos y mi perrita Candela. Los leales, los que se muestran tal como son y me dan lo que sienten, tal como lo sienten.

La verdad es que nací en una familia disfuncional como casi todas. A los ocho meses empecé a vivir con mis tías y mis abuelos así es que si algo tengo que trabajar es la lealtad y el abandono para poder ser y saber que pasó conmigo. Hace casi 64 que busco la respuesta pero acepto que es lo que me ha tocado vivir y trabajar. A mi madre la conozco poco, no he convivido con ella prácticamente nada. Cuando era niña y alguien me preguntaba quién era mi padre y quien era mi madre yo siempre respondía lo mismo: Mi mamá es la tía Lea y mi papá el abuelo Ramón. Ya de grandecita noté que mi papá venia cada tarde a visitarme o al menos era lo que yo creía y digo creía porque hace cuatro o cinco años descubrí que ni siquiera mi padre pudo ser leal conmigo. Con sesenta años, fue duro, se me estaba cayendo la única pieza firme de mi vida. De pronto se volvió a caer la estantería que me llevó tantos años poner en pie. Casi me muero, entré en shock, no entendía nada. Aun a veces me asalta la duda de quienes son realmente mis padres. Hay tantos secretos en mi familia que aun no entiendo como he podido superar algunas cosas. Por ese entonces ya había dado varias vueltas a UN CURSO DE MILAGROS así es que me aferré a mi misma y algo resonó nuevamente en mi cabecita: “La verdad es una sola y no necesita ser defendida”.

En realidad cada uno tiene los padres que necesita para poder aprender los pendientes que se van acumulando a lo largo de los siglos. A mi me gusta decir que no somos hijos solo de nuestros padres sino también de los padres de nuestros padres y de los abuelos de nuestros abuelos. Es muy importante vivir el presente sanando el pasado porque es la única manera de evitar que nuestros hijos y nuestros nietos cojan el testigo y sigan sanando lo que mis ancestros no pudieron sanar y yo tampoco.

Lo mío es la transparencia, no me gustan los secretos y mucho menos que me avisen de que lo que me van a decir no se lo puedo decir a nadie. No permito esto, este es un juego desleal muy peligroso.

A estas alturas de mi vida, mi madre, que ya es viejecita y linda, da lo que puede porque ella tampoco es que recibiera mucho, perdió a su mamá cuando era muy chiquita, a su mamá la mató un terremoto. Que amor pudo recibir esa niña tan pequeñita? Creo que ella se sintió más abandonada que yo porque ella no tuvo una tía Lea como la mía, ella tuvo que ponerse a trabajar limpiando seguramente, ataúdes.  El shock debió ser tan grande que creo que se quedó en esa edad, su voz es de niña y cuando se enfada lo hace como un niño de cinco años, lo que está muy bien porque en ella no hay rencor. No le cuesta nada volver a su centro. Mi mami es casi mi nena, porque la ternura que siento por ella se parece mucho a la ternura que despiertan en mi, mis nietos, pero es MI MADRE, la persona que me dio la vida y ante la que tengo que postrarme por haberme dado lo único importantísimo que nos dan en la vida. LA VIDA. Alguien puede darnos más? Mi padre, golfo o no, me dio lo que pudo y me puso en este mundo para que lo disfrutara. Y es que hay que disfrutar, apoyar la espalda en el pecho de los padres y mirar hacia adelante. Si hoy por hoy me dedicara a mirar hacia atrás y me quejara permanente por lo que mis mayores no me dieron, no podría avanzar. A veces caminamos como retrocediendo, siempre mirando hacia atrás y responsabilizando a nuestros padres y abuelos. Quien puede sentirse prospero o abundante si camina retrocediendo? ¿Cómo puedes ver el presente y el futuro si caminas mirando hacia atrás? Es muy bueno conocer nuestros orígenes y saber que fue lo que pasó, lo que no puedes es pretender cambiar lo que ya no se puede cambiar. Fuera no hay nada, todo lo que existe viene de dentro. Y el camino a veces es muy duro pero es el camino, quien sabe si alguna vez no lo elegimos? Que sabemos en realidad? Pero podemos probar, experimentar el amor, observar y seguir buscando. Creo que encontramos hasta el mismo día de la muerte. La respuesta siempre está, pero no la tienen nuestros padres que hicieron lo que pudieron, no lo que quisieron.

Jin Shin Jyutsu me está ayudando en este ultimo o penúltimo capítulo de mi vida. Me gustaría irme de este mundo lo mas “sana” posible. Y sonriendo en el agradecimiento.

He creado este blog para que mi vida no me sirva solo a mi. Hay personas a las que no les resulta cómoda la transparencia, yo animo a que hay que perder el miedo, hay que soltar, hay que aceptar las “imperfecciones” las nuestras y las de los demás. Hay que aceptar que a todos nos pasan cosas, que todos lloramos cuando estamos tristes, que todos nos sacamos los mocos de la nariz cuando creemos que nadie nos mira y finalmente, todos somos iguales, unos más altos, unos más bajos, unos más buenos, unos más malos pero todos estamos en un proceso, en un duro trabajo de vida que puede ser divertida si sabemos mirarla.

Hay personas que confunden, piensan que si tienen todas las cuentas pagadas, saldo en el banco y van bien planchados, ya son buenos. Pues no, ser bueno es ser bueno con uno mismo y con los demás, es aceptar y aceptarse, es saber decir lo siento, es saber decir te quiero y sonreír con ganas al vecino cuando lo encontramos en el ascensor. Hemos de estar contentos porque hemos tenido la suerte de despertar esa mañana. Vivimos la vida según agradecemos. Si no miramos lo que tenemos, tocará empezar a mirar lo que no tenemos por lo que empezaremos a caminar mirando hacia atrás. Nunca podremos cambiar el pasado, pero podemos modificarlo mirándolo de una manera diferente. De una manera que sirva.

Invito a soltar lo que duele y lo que no duele. Elegir amigos que sepan escuchar, que no juzguen porque mi hijo tiene una pésima relación conmigo pero si alguien me dijera que es un sinvergüenza me dolería. Es bueno escribir cartas a las personas con las que tenemos conflictos, no enviarlas, pero escribirlas porque cuando hacemos esto a veces suena la “campana” y nos damos cuenta de algo que no habíamos visto. Escribir es bueno, escribir poesías también, no importa sino riman, la musicalidad endulza el dolor, es una forma de darle forma al dolor y soltarlo. Probar de pintar y dibujar. Cuando el dolor duela demasiado es bueno enfocar la mirada en algo que nos guste mucho, descuadrar la mente, hacer que la mente fluya con el corazón para que actúen en conjunto. Buscar el gozo porque en el gozo está el amor y la sanación. Para que el dolor sea un maestro hemos de escucharlo, llorar, aceptar, reconciliar y soltar. No pasa nada si pedimos un abrazo, es bueno tocar y ser tocado. A veces el corazón duele porque se muere de frio.

Trabajar EL UNO, EL MEDIADOR, El FLUJO DEL ESTOMAGO o LA CORRIENTE CENTRAL PRINCIPAL, a mi me ayudan mucho cuando caigo en el abandono. En el abandono que yo también hago de mi misma y del que merezco salir.

Lo bello de Jin Shin Jyutsu es que nos da la posibilidad de volver al centro, de armonizarnos y no tener que recurrir a la valentía para poder buscar apoyo, consuelo, un abrazo, una muestra de cariño. Jin Shin Jyutsu es un abrazo y nos ayuda ser nosotros mismos y pedir ayuda cuando lo necesitamos.

Hay que animarse, tenemos la obligación de estar bien porque el amargado, siempre amarga.

Lamento no ser muy hábil con la computadora, ya me las apañaré para subir estos toques sanadores.

Pueden siempre consultar los blogs de Chaoqui o de Eterna, dos grandes socios de mi dicha.

2 comentarios:

  1. Muy lindo y muy cierto Ali, hay que dejar de lado los viejos dolores porque no aportan nada a la vida, solo entorpece nuestro camino de la felicidad, te quiero hermanita, muchos besos y abrazos

    ResponderEliminar
  2. Precioso todo lo que compartes Ali, gracias por tus palabras y por tu amabilidad al compartir Jin Shin Jyutsu en Tí. Disfruto mucho leyendote. Abrazos, Eterna.

    ResponderEliminar